Romina Martínez Rojas

Prehistoria

Cambio

Personas

Hechos

Avances

  • Descubrimiento del fuego
  • Desarrollo de la metalurgia
  • Uso de cométicos
  • Agricultura y ganadería
  • Creación del lenguaje
X
Romina Martínez Rojas

Edad Antigua 5.000 aC · 476

Cambio

  • 5.000 a.C. desarrollo de la escritura y surgimiento de las civilizaciones antiguas

Personas

  • Alejandro Magno
  • Heródoto
  • Cayo Julio César
  • Teodosio I
  • Darío I

Hechos

  • 1760 a.C. El Código de Hammurabi
  • 753 a.C. Fundación de Roma
  • 490 a.C · 478 a.C Guerras Médicas
  • 218 a.C · 201 a.C Segunda Guerra Púnica
  • 395 División del Imperio Romano

Avances

  • Utilización de la moneda
  • Uso del molino
  • Desarrollo pleno de la ciencia, el pensamiento crítico, la filosofía y las artes
  • Empleo de calzadas y puentes
  • Creación de la bomba hidráulica
X
Romina Martínez Rojas

Edad Media 476 · 1492

Cambio

  • 476 Caída del Imperio romano de Occidente

Personas

  • Federico I Hohenstaufen
  • Juana de Arco
  • Abderramán III
  • Carlomagno
  • Leonor de Aquitania

Hechos

  • 711 Fin del reino visigodo en la Península Ibérica
  • 732 Batalla de Poitiers
  • 962 Fundación del Sacro Imperio Romano Germánico por Otón I
  • 1378 · 1417 Cisma de Occidente
  • 1337 · 1453 Guerra de los Cien Años

Avances

  • Arado pesado
  • Desarrollo de la vida urbana y de la burguesía (germen del capitalismo)
  • Uso de la brújula
  • Revolución en la industria militar: creación y utilización de armas de fuego
  • Empleo del reloj
X
Romina Martínez Rojas

Edad Moderna 1492 · 1789

Cambio

  • 1492 Descubrimiento de América por Cristóbal Colón

Personas

  • Catalina II de Rusia
  • Gaspar Melchor de Jovellanos
  • Leonardo Da Vinci
  • Maquiavelo
  • Fernando II de Aragón

Hechos

  • 1453 Toma de Bizancio y caída del Imperio Bizantino
  • 1618 · 1648 Guerra de los Treinta Años
  • 1701 · 1714 Guerra de Sucesión Española
  • 1721 · 1735, 1781 Revoluciones de los Comuneros
  • 1776 Guerra de la Independencia de los Estados Unidos de América

Avances

  • Desarrollo del Humanismo y del Renacimiento (cambio en la mentalidad)
  • Invención de la imprenta moderna
  • Perfeccionamiento del telescopio
  • Creación del primer motor a vapor
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Romina Martínez Rojas

Edad Contemporánea 1789 ·

Cambio

  • 1789 Revolución Francesa y caída del Antiguo Régimen

Personas

  • Napoleón Bonaparte
  • Adolf Hitler
  • Helen Keller
  • Clara Campoamor
  • Karl Marx

Hechos

  • 1801 · 1810 Guerras Napoleónicas
  • s. XIX Independencia de las colonias españolas en América
  • 1884 · 85 Conferencia de Berlín
  • 1939 · 1945 Segunda Guerra Mundial
  • 1947 · 1989 Guerra Fría

Avances

  • Desarrollo de locomotora, tren, automóvil y avión
  • Empleo de los anestésicos en medicina. Métodos anticonceptivos
  • Informática y electrónica: surgimiento del telégrafo, radio, televisión, teléfono, ordenador, etc
  • Innovaciones científicas: impulso de la física nuclear
  • Cohetes y satélites (conquista espacial)
X
PREHISTORIA EDAD ANTIGUA EDAD MEDIA EDAD MODERNA EDAD CONTEMPORÁNEA
web en fase de pruebas

Juana de Arco 1412 · 1431 (19) XV

Cronología

  • 1412 Nacimiento
  • 1425 13 Primeras voces
  • 1427 15 Primera solicitud de visita al rey
  • 1428 16 Viaje a Chinon
  • 1429 17 La Campaña del Loira
  • 1430 18 Captura
  • 1431 19 Juicio y ejecución de la Pucelle

“Todos en mi aldea me llamaban Juana desde que nací”. Juana, nada más que eso. Un sencillo nombre. “No lo sé exactamente, señor. Creo que tengo alrededor de diecinueve años”. Ni siquiera ella misma sabía con certeza el día de su nacimiento, y por consiguiente, su edad exacta. Estas declaraciones las realizaba Juana de Arco durante el juicio que le llevó a su ejecución, siendo poco más que una niña. Una niña que había desempeñado un importante papel a la cabeza del ejército francés durante muchos episodios de la que se llamaría Guerra de los Cien Años. Restando a la fecha de su juicio los diecinueve años que estimaba tener, se atribuiría que Juana nació el 6 de enero de 1412 en la pequeña aldea de Domrémy, en el norte del Reino de Francia.

Geografía

1412

1431

Infancia

El sobrenombre Darc lo adoptaría de manera oficial de su padre, Jacques Darc, quien se lo debía a su procedencia, discutida entre dos aldeas cercanas a Domrémy, que incluían este “Arco” en el nombre. Jacques trabajaba la tierra junto a su mujer, Isabelle, originaria de Vouthon, y aunque eran campesinos humildes, la familia disfrutaba de una posición relativamente cómoda cuando Juana nació, siendo la cuarta de cuatro hermanos. Domrémy fue también el pueblo en el que Juana fue bautizada. Esta aldea pasaría a ser llamada Domrémy-la-Pucelle en el año 1578, bajo el reinado de Luis XI de Francia, en honor a esta niña, quien siempre prefirió ser conocida como “Juana la doncella”.

La infancia de Juana se vio marcada por el contexto rural en el que nació y se crió. Desde pequeña, ayudaba a su familia en las tareas del campo, y se cree que no llegó a aprender nunca a leer y escribir. A esta condición de analfabeta se sumaba un profundo fervor religioso, heredado fundamentalmente de su madre, católica ferviente, y con especial devoción por la Virgen María. Como ella, Juana también sentiría una poderosa veneración por la Virgen, y su día a día estaba condicionado por las prácticas religiosas que desempeñaba, suscitadas por su enérgica fe.

La muchacha mística

A la edad de trece años, la joven Juana comienza a escuchar voces. Sus primeras experiencias las tuvo en el jardín de su propia casa. Aquellas voces la animaban a continuar practicando su profunda religiosidad, a mantener y a avivar su potente fe y a acudir a rezar a la iglesia de su aldea siempre que pudiera. Ante la imposibilidad de identificar el origen de estas voces, la primera reacción de Juana fue la de sentir miedo, pero poco a poco apreció en estas situaciones una gran paz, y comenzó a considerar que era Dios quien le hablaba por medio de diferentes mensajeros. A medida que pasaba el tiempo, las voces acudían a ella con mayor frecuencia, habitualmente en la soledad de su jardín, hasta el punto de que eran varias las ocasiones por semana en que recibía mensajes. Pronto creyó saber concretar de manera más específica quiénes eran aquellos que le hablaban. Identificó al arcángel San Miguel San MiguelSan Miguel Primero de los siete arcángeles. Según las religiones cristiana, judía e islámica, San Miguel es el Jefe de los Ejércitos de Dios, considerado el protector de la Iglesia. Es por ello que la iconografía lo representa habitualmente con apariencia de guerrero, ataviado con armaduras, armas y batallando contra demonios y ángeles caídos., a Catalina de Alejandría Catalina de AlejandríaCatalina de Alejandría Santa mártir que vivió en el siglo IV. Nació en el seno de una familia noble en Alejandría, Egipto. Destacó por su sabiduría y recibiendo la llamada de Cristo, se encomendó a él como su prometida, siendo este matrimonio místico muy común en las zonas del este del Mediterráneo en la cristiandad de la época. Tuvo varios enfrentamientos con el emperador romano Majencio, tras oponerse a los cultos a las deidades romanas e incitar a la conversión de mucha gente. Se dice que murió decapitada tras destruir la rueda en la que iba a ser torturada, sólo con tocarla. y a Margarita de Antioquía Margarita de AntioquíaMargarita de Antioquía Santa mártir que vivió en el siglo III. Hija de un sacerdote pagano, conoció la fe cristiana a través de su ama de leche y se bautizó, lo que supuso que su padre renegara de ella. Con 15 años fue enviada con una familia noble por orden de un prefecto romano que, enamorado de ella, confiaba que abandonara la fe cristiana. Tras ver que ella no cedía, y repudiaba todo culto pagano, fue torturada mediante golpes de varas, cortes de tridentes y punzadas de clavos y ganchos. Según los mitos, Margarita sobrevivió a las torturas gracias a una serie de milagros, despertando la ira de las autoridades romanas, quienes mandaron decapitar a María junto a todos los cristianos del lugar, muriendo en una mima noche unas quince mil personas..

Tres importantes esencias, parecían ser, pues, las emisarias de los anuncios que la niña recibía. Y es que el arcángel San Miguel, líder de los ejércitos de Dios según varias religiones, era considerado el protector del Reino de Francia. Catalina de Alejandría y Margarita de Antioquía eran dos de las santas más veneradas en esa época, ambas mártires, cuyas muertes, nos dicen sus mitos, se produjeron siendo muy jóvenes, con edades similares a la que Juana tendría en el momento de su ejecución.

La devota niña empezaría por contar a sus más allegados estas experiencias, dejándolos tan impresionados como ella misma quedaba las primeras veces que escuchó las llamadas. Y mayor fue la sorpresa cuando Juana apreció en los mensajes que recibía connotaciones distintas. Las voces le transmitían informaciones militares, órdenes bélicas, comunicaciones relacionadas con el porvenir de Francia, inmiscuida en ese gran conflicto feudal con Inglaterra, cuyo desenlace estaba muy presente. ¿Una simple niña, elegida como receptora de mensajes divinos que ayudarían a su reino en las batallas? Juana quiso acallar estas voces al no comprender la rara situación, pero no consiguiéndolo, aceptó su cometido e insistió una y otra vez en cumplir con las tareas que las voces le encomendaban.

Ascenso militar

A la edad de dieciséis años, tras mucho reiterar, consiguió que su tío la llevara ante una autoridad militar a la que poder transmitir sus mensajes. Fue así como un noble de no demasiado rango, Robert de Baudricourt, capitán de la guarnición real de la cercana región de Vaucouleurs, se topó con una niña que le solicitaba nada menos que una escolta que la llevara hasta el mismísimo delfín de Francia. Por si no resultara lo suficientemente absurdo que una niña le pidiera tal cosa, parecía que la razón eran unas voces divinas, por lo que el capitán, con mayor o menor escarnio, hubo de negarse ante esa petición.

Poco a poco Juana propició un fervor religioso en aquellos que conocían su misticismo. Y el círculo de personas que sabían de su capacidad, aumentaba hasta abarcar personalidades importantes. El capitán de Vaucouleurs optó en un primer momento por enviar a Juana a la cercana ciudad de Nancy. Allí pudo trasladar su testimonio a nobles como Renato de Anjou Renato de AnjouRenato de Anjou (Angers, 16 de enero de 1409 - Aix-en-Provence, 10 de julio de 1480) Hijo de Luis II de Anjou, fue duque de Anjou; y duque de Bar y de Lorena por su acuerdo matrimonial con Isabel de Lorena. En el año 1434, a la muerte de su hermano Luis III sin herederos, se convirtió en conde de Provenza, y un año después, en 1435, a la muerte de la reina Juana II, pasó a ser heredero del Reino de Nápoles. En 1466, aceptó la corona del Reino de Aragón en respuesta a la Generalidad de Cataluña, en guerra con Juan II de Aragón. Destacó por su gran afición a las artes., quien era cuñado del rey de Francia, por estar su hermana María de Anjou María de AnjouMaría de Anjou (Angers, 14 de octubre de 1404 - Poitou, 29 de noviembre de 1463) Hija de Luis II de Anjou, siendo aún una niña fue prometida con el conde de Ponthieu, quien en el año de 1429 pasaría a ser Carlos VII, rey de Francia, convirtiéndola a ella en reina. A pesar de ello, sumida Francia en la devastadora Guerra de los Cien Años, en clara desventaja ante Inglaterra, fue su reinado muy austero y repleto de dificultades. Por ello, destacó como mujer luchadora, ayudando a su esposo y por ello a su país en momentos de dificultades, asumiendo en no pocas ocasiones incluso su propio perjuicio. casada con el delfín desde hacía siete años. Sin embargo, no pudo obtener de esta visita nada más que el beneplácito de estos personajes para su tarea, lo cual quizá no fuera poco.

Pero al cabo de un tiempo, lejos de caer en el olvido convirtiéndose en una curiosa experiencia incluso algo cómica, fruto de la inocencia de una niña, la insistencia de aquella muchacha se incrementaba. Juana comenzaba a ser señalada en esas pequeñas poblaciones donde todos los vecinos se conocían como la joven que decía poder escuchar a Dios. Robert de Baudricourt tuvo que asumir tener en sus manos la decisión de frenar las habladurías de esa joven loca, o confiar en ese testimonio que rozaba lo milagroso, y atender a las demandas de Juana. Tras casi un año tras su primer encuentro, en enero de 1429, el capitán Robert de Braudicourt cedió. Organizó la escolta que conduciría a Juana hasta Chinon, en el corazón del reino, donde se escondía aquel a quien debía hacer llegar sus órdenes, Carlos VII Carlos VIICarlos VII (París, 22 de febrero de 1403 - Mehun-sur-Yèvre, 22 de julio de 1461) Llamado el Victorioso o el Bien Servido, fue rey de Francia desde el año 1429 hasta su muerte en 1461, y destaca por ser el monarca francés bajo cuyo reinado vio fin el conflicto con Inglaterra conocido como la Guerra de los Cien Años, del que salió victorioso al recuperar todas las posesiones inglesas en tierra francesa, en parte por su destreza táctica y por la sabia elección de sus consejeros, en ocasiones de origen humilde., Delfín de Francia.

El viaje hacia el sur de Francia, comenzó apenas un mes después, en febrero de 1429, sin muchos más preparativos que el equiparse como un soldado varón más. Pidió ropas de hombre y equipamiento militar a Jean de Metz, el soldado de Robert de Baudricourt que pasó a ser el líder de la expedición que conduciría a Juana a Chinon. Él le proporcionó todo lo que ella le solicitó, pues surgió en él una gran devoción hacia esa muchacha, que se cree que resultó muy condicionante en la aceptación de Baudricourt de ofrecer protección a Juana. Pronto esa devoción favorecería además una profunda amistad. El viaje de Juana hacia Chinon tuvo que ser muy duro, obligándoles a cabalgar de noche y por inhóspitos parajes debido a que atravesaban territorio enemigo. A pesar de ello, el paso de Juana por las ciudades importantes propició la difusión de la noticia de que una joven doncella tocada por Dios se dirigía a ver al delfín para otorgarle el poder de liberar Francia. La verdadera historia se empapaba también de relatos legendarios como el que aseguraba que Juana, por medio de un milagro, adivinó la ubicación exacta de una espada enterrada tras la iglesia de Santa Catalina, una de las santas que le habían hablado, en la ciudad de Santa Catherine de Fierbois, en el mes de marzo. Los clérigos del templo habrían localizado la espada siguiendo sus indicaciones, la cual habría pertenecido a Carlos Martel Carlos MartelCarlos Martel (Heristal, 23 de agosto de 686 - Quierzy-sur-Oise, 22 de octubre de 741) Mayordomo de palacio del reino de Austrasia desde el año 715 hasta su muerte. Alcanzó el cargo a pesar de ser el hijo bastardo de Pipino II, debido a la rebelión que lideró, motivada por la disconformidad de numerosas provincias que no toleraban que la esposa de Pipino gobernara a la muerte de éste, siendo el hijo legítimo un niño.. Se convertiría así en el arma de Juana, que siempre utilizó a modo simbólico, pues nunca la empuñaría en lucha contra nadie.

Fue en la corte de Chinon, cuando llegaron, donde sucedió otro acontecimiento que también sería considerado milagroso. Desde que llegó a la corte la noticia de que una muchacha se dirigía hacia allí con la intención de ser recibida por Carlos para informarle de la estrategia que Dios le había señalado para ganar la guerra, los asesores del delfín se dividieron en partidarios y opuestos a escucharla. El propio delfín se hubiese mostrado a favor de obviar esa extraña solicitud de audiencia si no fuera porque uno de sus hombres de mayor confianza, Robert de Braudicourt, había sido quien la enviaba. Quizá a modo de prueba, o simplemente por razones de seguridad, se concretó que el delfín permanecería oculto entre todos los presentes, una vez llegara aquella chica, y que sería uno de sus sirvientes el que la recibiría, ataviado con los ropajes reales. Cuando la esperada visita por fin llegó, la joven no dudó en eludir de manera totalmente desinteresada a aquel a quien le habían presentado como delfín, buscando con la mirada al verdadero Carlos, e identificándolo ante el asombro de todos. Este y otros gestos poco a poco otorgaron a Juana una credibilidad que en muchos evolucionó a plena convicción de que esa humilde mujer realmente poseía un mensaje divino.

Así, fue por fin recibida a solas por el delfín de Francia, quien quedaría conmovido con las palabras que esa muchacha le dirigió, pues entraría a la audiencia como una sospechosa de engaño, para salir con la autoridad para participar en la guerra. Carlos, aun siendo reconocido como rey por la nobleza Armagnac, era de manera oficial delfín de Francia en favor del que se consideraba verdadero rey, Enrique VI de Inglaterra Enrique VI de InglaterraEnrique VI de Inglaterra (Berkshire, 6 de diciembre de 1421 - Londres, 21 de mayo de 1471) Rey de Inglaterra desde el 1422 hasta el 1461, año en que fue encarcelado en la Torre de Londres, y posteriormente ejecutado, en pleno desenlace de la Guerra de las Dos Rosas. Ocupó el trono de Francia desde 1429, hasta que Inglaterra perdió todos sus dominios franceses durante la Guerra de los Cien Años. Fue un monarca que destacó por su inestabilidad psicológica, causada según muchos por el influjo que sobre él tuvo su esposa Margarita de Anjou., todavía un niño. Era su tío, Juan de Lancaster Juan de LancasterJuan de Lancaster (Kenilworth, 20 de junio de 1389 - Ruan, 14 de septiembre de 1435) Nombrado duque de Bedford por su hermano Enrique V en el año 1414, se disputó el reino de Inglaterra, consiguiendo su regencia, con su hermano Humphrey, durante la minoría de edad de Enrique VI. Tuvo un muy importante papel durante la guerra contra la Francia de Juana de Arco, siendo gobernador de Normandía entre los años 1422 y 1432. Él fue quien apresó y consiguió que ejecutaran a la propia Juana de Arco., duque de Bedford, quien permitía a los ingleses controlar la parte norte de Francia por medio de tácticas como el sitio de Orleans, inicicado hacía un año. La estrategia de Juana, basada en los mensajes divinos, aseguraba que el levantamiento del asedio de Orleans era el primer paso hacia la liberación de Francia, seguido por la coronación de Carlos en Reims, como verdadero rey. De esta manera, las piezas francesas, dormidas durante más de una generación en ese tablero de ajedrez que suponía la Guerra de los Cien Años, realizaban de nuevo un movimiento. Comenzaba así la Campaña del Loira. Aquella joven doncella llamada Juana se acababa de convertir en comandante del ejército francés.

La Campaña del Loira

A finales de abril de 1429, Juana, junto a otros comandantes, al frente de un ejército de más de diez mil hombres, llegaba a Chécy, su última parada antes de alcanzar Orleans. Allí conoció a Juan de Orleans Juan de OrleansJuan de Orleans (Orleans, 26 de junio de 1400 - Cognac, 30 de abril de 1467) Conde de Angulema y de Périgord. Participó en la lucha de Francia contra los ingleses por la liberación del reino, siendo capturado y apresado en el año 1412. No sería liberado hasta 1444, teniendo que pagar su rescate con el dinero obtenido tras vender gran parte de sus tierras. Continuó colaborando en la lucha tras su liberación., el Bastardo, quien lideraba las actuaciones frente a los ingleses desde hacía unos meses. La noche en que se conocieron, Juana ya dejó atónitos a los líderes franceses durante la reunión que mantuvieron, previa al enfrentamiento. Oponiéndose a las estrategias militares más ortodoxas, la joven proponía arriesgados movimientos argumentando en todo momento que eran los correctos, pues así se lo comunicaba Dios. El Bastardo cedió finalmente ante los planes de Juana, creyendo en su posición divina, debido a unos cambios de vientos inesperados que de repente favorecieron las tácticas planteadas por la mística muchacha. Así pues, bajo las indicaciones de Juana, la batalla comenzó cuando los franceses se dirigieron a Saint Loup, tomando esta villa para poder tener acceso directo a Orleans por la Puerta de la Borgoña, entrando entre los gritos de júbilo de los habitantes de la ciudad.

Habiendo alcanzado Orleans, los esfuerzos se concentraron en la liberación total de la zona, rodeada por destacamentos ingleses que habían tomado villas tan cercanas que incluso en el silencio de la noche se gritaban insultos. Además del Bastardo, otros líderes como el futuro demente Gilles de Rais Gilles de RaisGilles de Rais (Bretaña, 1404 - Nantes, 26 de octubre de 1440) Noble francés que destacó como fiero soldado especialmente durante los últimos conflictos de la Guerra de los Cien Años. Amasó una gran fortuna debido a ello. Su potencial en batalla pudo ser causado precisamente por su personalidad sádica y perversa, la misma que le llevó posteriormente a ser acusado de las más crueles atrocidades. Fue condenado a muerte tras ser investigado por una serie de crímenes contra todo tipo de inocentes, especialmente niños, involucrados en una grotesca atmósfera de rituales, magia, alquimia... que contrastaba con su profunda fe. Todo esto le llevó a convertirse en uno de los más terroríficos personajes de la Historia. o el noble Raúl de Gaucourt Raúl de GaucourtRaúl de Gaucourt (Ruan, 1371 - Ruan, 10 de junio de 1462) Noble francés que destacó como dirigente de algunas de las últimas campañas pertenecientes al conflicto de la Guerra de los Cien Años. Fue especialmente importante su papel durante la batalla del asedio de Orleans, ciudad en la que era capitán, como posteriormente lo sería de la ciudad de Ruan., dirigían la operación junto a Juana. Durante los primeros días del mes de mayo, las fuerzas francesas se dividen, acudiendo Juan de Orleans al encuentro del ejército real, ubicado en la ciudad de Blois. Esta ofensiva se encargaría de atacar con éxito diferentes fortalezas del oeste tomadas por los ingleses. Por otro lado, Juana, encabezando otra ofensiva junto a Esteban de Vignolles Esteban de VignollesEsteban de Vignolles (Vignolles, 1390 - Montauban, 11 de enero de 1443) Militar francés conocido como La Hire, que significaría algo así como La Ira, debido a su eficiente brutalidad como soldado en batalla. De origen humilde, ascendió rápidamente en los rangos del ejército debido a sus muchos logros como soldado, conseguidos por medio de una poderosa fuerza física que le dieron tal mote. Llegó a dirigir varias campañas de los últimos años de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco., llamado La Hire por su fiereza en batalla, trazando un movimiento hacia el sur, cruzando el río Loira, dirigió sus ataques contra los destacamentos ingleses de la orilla sur. A medida que las tropas francesas cruzaban el río y se sumaban al combate, los ingleses iban viendo su derrota, hasta el punto de tener que ocupar el convento de Les Augustins para poder utilizarlo como última resistencia. Tampoco pudieron aguantar demasiados enfrentamientos, agobiados por numerosos ataques de soldados a caballo liderados por La Hire. La última gran contienda de la zona de Orleans tuvo lugar el día 7 de mayo, cuando aconteció la batalla de Les Tourelles. En ella quedó demostrado el poderoso efecto anímico que la presencia de la joven muchacha, cuya arma, lejos de ser una espada era su característico estandarte, provocaba en el ejército francés. Fue durante este enfrentamiento cuando Juana fue herida por una flecha que penetró entre las piezas de su coraza, cerca del pecho. A pesar de la gravedad de la herida, su recuperación resultó rápida, otorgando más argumentos a la hipótesis de que la doncella era realmente una enviada del Señor, pues por el momento, sus augurios de victorias estaban cumpliéndose.

Durante los meses siguientes, Francia llevó a cabo una fase de reclutamiento y organización de tropas. Fue ya en el mes de junio cuando el ejército francés emprendió su camino hacia el sureste, con rumbo a la ciudad de Jargeau. Defendida por setecientos soldados ingleses fuertemente equipados bajo el mando de Guillermo de la Pole Guillermo de la PoleGuillermo de la Pole (Suffolk, 16 de octubre de 1396 - Francia, 2 de mayo de 1450) Duque de Suffolk. Fue un destacado comandante inglés que participó en las últimas contiendas de la Guerra de los Cien Años. Durante dichos conflictos, el Reino de Inglaterra perdió casi todas sus posesiones en territorio francés, siendo Guillermo acusado de no haberlas defendido con eficacia. Fue hecho prisionero en la Torre de Londres hasta que tras su liberación intentó escapar a Francia, siendo interceptado en el camino y ejecutado en circunstancias aún no demasiado claras., representaba el siguiente núcleo a liberar. Esta campaña se considera la primera que fue liderada verdaderamente por Juana de Arco, quien se puso al frente del grupo de generales. Como era costumbre en ella, comenzó por enviar misivas a los ingleses, ofreciéndoles la posibilidad de rendirse. Ante la negativa de éstos, el ejército francés inició los ataques a los núcleos extramuros, sin poder en principio conseguir asaltar la ciudad. Fue el día 12 cuando Juana ordenó un poderoso ataque por medio de artillería y armas de asedio, que pronto conseguiría dominar las primeras torres del recinto. Ante ese favorable desenlace que estaba percibiendo, Juana dio la orden de asaltar por completo la ciudad haciendo uso de las escaleras, por las cuales ella misma trepó. Se dice que su yelmo le salvó la vida durante este combate, cuando la protegió del fuerte impacto de un proyectil de piedra. Suceso que no se libró de la pincelada del milagro, añadiéndose que dicho proyectil se partió en dos sin lastimarla. Con la ayuda de poderes divinos o no, los franceses cantaron victoria entre los cadáveres de entre trescientos y cuatrocientos soldados enemigos.

El río Loira siempre había supuesto una barrera orográfica que separaba a Francia en dos. Controlar los puentes que lo cruzaban era el objetivo principal de la campaña, para así poder romper esa frontera y expandir el dominio. Las últimas victorias estaban contribuyendo sobremanera a la consecución de dicha meta, y el siguiente punto señalado sobre el mapa era igualmente una aldea con puente, Meung-sur-Loire. Los ingleses disponían de una poderosa defensa constituida por medio de las fortificaciones del puente, las murallas de la ciudad y el castillo de Meung-sur-Loire, una gran fortaleza amurallada, utilizada a su vez como prisión, varias veces ampliada desde su primera edificación en el siglo XII, como residencia de los obispos de Orleans.

Entre seis mil y siete mil franceses alcanzaron la aldea de Meung-sur-Loire tres días después de su última batalla, y no les llevó más de un día hacerse con el control de la ciudad. Siguiendo una estrategia similar a la de su conflicto anterior, comenzaron por atacar con armas de asedio hasta lograr una posición privilegiada para asaltar los muros y tomar la aldea. En la noche de ese mismo día, 15 de junio de 1429, Juana y el resto de generales celebraron su victoria tras limpiar Meung-sur-Loire de ingleses, pues todos murieron o escaparon. Pero no había tiempo que perder, y a su cadena de victorias aún le faltaba un último eslabón para poder decir que los franceses se habían hecho con el control del Loira, y por ello de la más importante zona estratégica del reino. Al día siguiente pondrían rumbo a Beaugency.

Este último bastión en manos de los ingleses desde hacía años representaba quizás un punto con mayor dificultad de acceso, pues se encontraba en la ribera norte. Además, más de cuatro mil soldados ingleses ocupaban la aldea, mientras que las fuerzas del ejército francés llegaban obviamente menguadas tras días de guerra. Apareció entonces la figura del conde Arturo de Richemont Arturo de RichemontArturo de Richemont (Bretaña, 24 de agosto de 1393 - Nantes, 26 de diciembre de 1458) Duque de Bretaña. Desde pequeño, Arturo estuvo bailando entre diferentes bandos opuestos, Francia e Inglaterra. Su primera aparición importante fue como militar en la Batalla de Agincourt, donde a pesar de su juventud tuvo un valioso papel como comandante de un amplio destacamento de soldados. No obstante fue hecho prisionero, sólo librado de la muerte por su alta cuna, respetada. Tras ocho años de cautiverio, fue liberado para participar en favor del Reino de Inglaterra en las posteriores batallas, hasta que una disputa con su hermano, duque de Bedford, lo llevó a cambiarse de bando una vez más. Tras la muerte de su otro hermano, Pedro II, se convirtió en duque de Bretaña bajo el nombre de Arturo III.. Este noble francés permanecía repudiado por gran parte de la corte francesa, pues había luchado en las filas del ejército inglés hacía unos cinco años, cuando tras ocho años de cautiverio en una prisión inglesa fue liberado. Fue hecho prisionero durante la Batalla de Agincourt, en la que combatió a favor de Francia, sólo librado de la muerte por su alta cuna, que los ingleses sabían que podrían aprovechar para pedir una jugosa suma de dinero por su rescate. A pesar de salir de las mazmorras con su rostro espantosamente desfigurado, Arturo se unió al ejército de Inglaterra. Curiosamente, sería una discusión acerca de asuntos militares con su propio hermano, duque de Bedford, lo que le llevaría a abandonar el ejército para cambiarse nuevamente de bando. Su participación en combate, a favor de Francia una vez más, se produjo cuando comandó a sus tropas hacia Beaugency, en busca de Juana de Arco.

Los ataques que la doncella de Orleans dirigió contra la más robusta de las torres del castillo de Beaugency no parecían tan exitosos como en anteriores ocasiones. La complejidad de la batalla aumentaba ante la triunfante resistencia inglesa, y más aún cuando se corrió la noticia de que un nuevo destacamento inglés se acercaba para acrecentar las fuerzas de la ciudad. Por ello, a pesar de las desconfianzas que Arturo de Richemont inspiraba entre los franceses, Juana dio la orden de aceptar su valiosa ayuda. Cierto era que los soldados de Arturo eran guerreros experimentados con una gran habilidad, y su colaboración fue sin duda indispensable durante este conflicto. Los generales de ambos reinos evaluaron las fuerzas que se estaban desplegando ante la posibilidad de iniciar lo que muy probablemente significaría una sangrienta carnicería. Finalmente, atemorizados o no por las tropas de Arturo de Richemont, fueron los ingleses los que proclamaron su rendición, pudiendo retirarse. Con esta nueva victoria, Juana de Arco cumplió su objetivo de liberar la ribera del Loira, apareciendo ante ella libre el camino para atacar en campo abierto.

Hasta este punto, aunque muy exitosa, la campaña de los franceses, liderada por la figura de Juana de Arco, se había limitado a asedios de ciudades tomadas por los ingleses. Para vencer de manera tajante a Inglaterra era necesario derrotar a sus ejércitos en el lugar en el que eran más poderosos: el campo abierto. La Guerra de los Cien Años estuvo protagonizada por el rol de un soldado en particular: el arquero inglés. La presencia de estos guerreros en las filas de Inglaterra causó en gran medida sus logros anteriores. Hombres rigurosamente entrenados, provocaban auténticas masacres con sus arcos largos. Tal era su efectividad, que Inglaterra nunca dudó en pagar el alto precio que el tener este tipo de soldados suponía. Largos años de adiestramiento requerían disponer de miles de hombres entrenándose sin poder combatir hasta que alcanzasen la habilidad totalmente. Además, su desempeño en la batalla obligaba a establecer estructuras de defensa, tales como fosos o empalizadas, tras las que posicionar a los destacamentos de arqueros. Sólo los ingleses pudieron permitirse el uso de estos disciplinados soldados.

Por ello, cualquier instante era valioso para los franceses, pues sabían que no debían permitir a los ingleses disponer del tiempo suficiente para organizar sus tan necesarios preliminares. Enfrentarse a un ejército inglés preparado en campo abierto significaba casi una segura derrota, por lo que su plan se centró en atacar lo antes posible. El día 18 de junio de 1429, horas después de haber tomado Beaugency, los franceses decidieron ir en busca del ejército inglés, tal y como Juana proclamó. Para ello, la muchacha organizó una vanguardia compuesta por la caballería francesa, bajo el mando de La Hire y de Juan Poton de Xaintrailles Juan Poton de XaintraillesJuan Poton de Xaintrailles (Gascuña, 1390 - Bordeaux, 7 de octubre de 1461) Noble militar francés que tuvo gran importancia durante las últimas batallas de la Guerra de los Cien Años. Tal fue su valía que cayó prisionero en manos inglesas en bastantes ocasiones, y siempre fue rescatado por el Reino de Francia, incluso cuando se solicitó una alta suma por su liberación..

Antes del mediodía, los ejércitos de ambos reinos estaban separados por escasos kilómetros, con exploradores de los dos ejércitos intentando identificar la posición de los enemigos. La manera en la que tanto unos como otros se descubrieron entre sí está salpicada quizá por matices de leyenda, o puede que no, pero se dice que el causante fue un ciervo que cruzó un prado, a la vista de los soldados ingleses. El revuelo que despertó cuando éstos se alertaron para poder cazarlo, desveló a los exploradores franceses su ubicación, aunque los ingleses también terminaron por localizarlos a ellos. Quizá los franceses no habían llegado a tiempo para evitar que el ejército inglés evaluara el terreno y escogiera una zona del bosque apropiada para su táctica, plan que Juana tenía. Este lugar, aunque no identificado con total precisión, debió de ubicarse cerca de la aldea de Patay. No obstante, lo que sí lograron los franceses fue sorprender a sus enemigos con sus preparativos a medias de hacer.

Las estructuras defensivas que necesitaban los principales verdugos de Inglaterra, sus arqueros, no estaban terminadas. Los fosos no habían sido excavados aún. Las estacas que debían formar los muros no habían terminado de ser clavadas. Cuando los exploradores franceses informaron de la posición exacta del enemigo, La Hire y Xaintrailles no dudaron ni un segundo. Atacarían con sus caballeros. Fue así como Francia pudo vencer a Inglaterra en campo abierto, en una batalla que llegaría a considerarse la principal de la campaña. Los aproximadamente mil quinientos caballeros franceses sembraron el campo con los cadáveres de casi la mitad de los cinco mil soldados del ejército inglés, sin que sus eficientes arqueros pudieran hacer nada más que dispersarse desorganizados. El resto del ejército de Francia, comandado por Juana, llegó cuando la situación estaba más que decidida, por lo que se considera que la muchacha no llegó a participar realmente en este enfrentamiento. Juan Fastolf Juan FastolfJuan Fastolf (Caister, 1380 - Caister, 5 de noviembre de 1459) Militar inglés que dirigió a los ejércitos del Reino de Inglaterra en diferentes contiendas de los últimos años de la Guerra de los Cien Años., quien horas antes sonreía convencido de que nada podría vencer a Inglaterra en campo abierto, huía al finalizar la contienda a caballo junto a otros hombres, lo que le valió el ser acusado de cobardía y perdió sus títulos.

El pactismo de Carlos VII

La victoria en la Batalla de Patay abría por completo el camino hacia Reims. Sin embargo, dicho camino hacia el norte atravesaba zona borgoñesa, por lo que no prometía ser una ruta tranquila. Para sorpresa de todos, la inmensa mayoría de aldeas por las que pasaba la comitiva del Delfín se mostraron amistosas, sobre todo por la presencia de Juana de Arco. Quizá la ciudad de Troyes fue la única que mostró un poco de resistencia, situación que se resolvió mediante un sitio de cinco días organizado por la propia Juana. Aunque la situación con los borgoñeses era tensa, Carlos VII fue coronado en la catedral de Reims el día 17 de julio de 1429, convirtiéndose en rey de Francia envuelto en una política que siempre tendió hacia un punto: la tregua.

Felipe III el Bueno Felipe III el BuenoFelipe III el Bueno (Dijon, 31 de junio de 1396 - Brujas, 15 de junio de 1467) Duque de Borgoña. Por ser tan extensos sus territorios también se le denominó Duque de Occidente. Heredó el ducado cuando su padre, Juan I Sin Miedo, fue asesinado por secuaces del delfín Carlos. Esto motivó que se posicionara a favor del Reino de Inglaterra. A pesar de ello, no se involucró demasiado en la Guerra de los Cien Años, y siempre se preocupó más por sus propios territorios. Su gran pasión fueron los aspectos culturales, y destacó por la fundación de la Orden del Toisón de Oro., duque de Borgoña, hizo caso omiso a las cartas que la propia Juana le envió solicitándole su presencia en la ceremonia de consagración. Permaneció en la ciudad de París, la cual representaba el punto pendiente del Reino de Francia para poder considerar que su rey tenía poder sobre sus dominios. Una primera tregua de unos quince días por la coronación fue lo único que se consiguió, aunque los borgoñeses bien sabían que les permitiría organizarse. Se iniciaría en los meses siguientes una campaña de sometimiento de las aldeas que rodeaban París, en las que no encontraron apenas resistencia, antes de intentar conquistar la ciudad.

Con Carlos VII coronado, Juana había visto cumplido su cometido divino, pero el rey sólo lo era de nombre y no podía desempeñar su papel sin dominar todo su territorio. Alentada por los líderes franceses, Juana continuó participando en los planes bélicos. Tras un primer intento fallido de capturar París desde la aldea de Crépy-en-Valois el día 13 de agosto, Carlos VII optó por dar prioridad a los pactos, antes que a la guerra. Fueron muchos los tratados que se establecieron con los borgoñeses, originándose en la cúpula de poder francesa una división de opiniones, entre aquellos que aceptaban el pactismo del rey, y aquellos que se mostraban decididos a continuar con la campaña militar, entre los que por supuesto se encontraba Juana. Tal eran las desavenencias, que Juana, acompañada por el duque de Alençon, Juan IIJuan IIJuan II (Argentan, 2 de marzo de 1409 - París, 8 de septiembre de 1476) Duque de Alençon. Destacó como general en las últimas batallas de la Guerra de los Cien Años, combatiendo junto a Juana de Arco, con quien mantuvo una intensa amistad, siendo llamado por ella 'el buen duque'. Ambos tuvieron desavenencias con los dirigentes franceses, hasta el punto de que Juan llegó a ser condenado a muerte por lesa majestad, aunque falleció en prisión antes de la ejecución., abandonó al rey en la ciudad de Compiègne, envuelto en sus tratos con los borgoñeses, algunos de lo cuales incluso declaraban la concesión de aldeas a Felipe. Dirigieron a sus tropas hasta Saint-Denis, a las puertas de París, decididos a atacar de manera definitiva. El día 7 de septiembre llegó el resto del ejército francés comandado por el rey para por fin intentar la toma de la ciudad. La batalla vivida en la puerta de Saint-Honoré resultó un fracaso para Francia, que nada pudo hacer ante la resistencia borgoñesa, quien contaba con un punto a favor nada desdeñable, el hecho de que toda la ciudad se mostraba favorable a su causa. La propia Juana fue herida de gravedad por una flecha en un muslo. Esta derrota supuso el verdadero punto de inflexión de la política del rey Carlos, quien el 9 de septiembre ordenaba la retirada de sus tropas, tomando pleno control sobre las mismas por vez primera. No sería sino el inicio de una política basada en el abandono de las armas en favor de los pactos. El 21 de septiembre disolvió el ejército real en la ciudad de Gien. Se mostró firmemente partidario de restaurar la situación con los borgoñeses por medio de tratados, dejando el asunto de la completa expulsión de los ingleses para más adelante. Poco a poco fue destinando a sus generales a diferentes territorios del reino, dispersando así la cúpula militar. En cuanto a la muchacha, si la campaña de guerra quedaba descartada, todo apuntaba a que ya no la necesitaría más.


Juana permaneció en Mehun-sur-Yévre con la corte de Carlos VII. Sería en el castillo de esta ciudad donde el rey fijaría su residencia, en la cual moriría. Y aquí la joven continuó con sus planes de resucitar la campaña bélica, pero no recibió apoyos de ningún oficial. Decidida a continuar con su plan, recorrió varias ciudades reclutando hombres dispuestos a ser fieles a su causa. Habiendo reunido un importante número de fuerzas, Juana organizó a su batallón en la ciudad de Bourges, acompañada por el que podría considerarse su escudero, Juan de Aulon. La poca confianza que ofrecía una campaña de estas características, contrastó con el éxito en la toma de la ciudad de Saint-Pierre-le-Moûtier, que por sus condiciones fue de nuevo considerada casi divina por aquellos que tanto instaron a Juana para que la abandonara. Sin embargo, no duró mucho más la fortuna militar de la doncella, quien a pesar de haber recibido apoyos, muy escasos, por parte del rey, tuvo que abandonar su intento de asediar La Charité-sur-Loire, cuando no logró que ninguna ciudad cercana quisiera ofrecerle ayuda. Cercano el mes de diciembre, el duro clima impedía que ninguna acción bélica pudiera salir adelante.

El final de la Pucelle

Juana pasó el invierno en el castillo de Sully. Ni el rey ni la doncella abandonaban sus intenciones, continuando el monarca con sus pactos con el duque de Borgoña, y la muchacha con sus planes de reavivar la campaña militar. Sin embargo, Felipe III el Bueno no había interrumpido sus negociaciones con Inglaterra, continuando con sus pactos de manera paralela a los que mantenía con Francia. Esto supuso la interrupción de los acuerdos, y Carlos VII optaría de nuevo por recurrir a las armas para conseguir sus objetivos. De esta manera volvería Juana al panorama militar. El núcleo de las relaciones, diplomáticas o bélicas, entre franceses y borgoñeses, continuaba siendo la ciudad de Compiègne, protagonista de las negociaciones. Se libraría aquí la batalla que enfrentaría de manera definitiva a los ejércitos de Francia y Borgoña, y entre ellos quedaría atrapada Juana de Arco. La coalición borgoñesa era muy potente, y además las crónicas aseguran que recibieron apoyo inglés. La batalla se mantuvo en todo momento favorable a los borgoñeses, y varios fueron los amagos de retirada de los franceses, siempre renunciados por Juana, quien luchaba valerosamente con la mejor de sus armas: sus gritos de ánimo.

Pero pronto la situación se presentó totalmente desfavorable, obligando a Guillaume de Flavy Guillaume de FlavyGuillaume de Flavy (Flavy, 1398 - Nesles, 9 de marzo de 1449) Militar francés que llegó a ser capitán de la ciudad de Compiègne, núcleo de gran importancia en los conflictos entre Francia e Inglaterra durante la Guerra de los Cien Años. Combatió con gran destreza, pero fue acusado de una serie de acciones de traición, que comenzaron con la nunca probada acusación de haber cerrado las puertas de la ciudad dejando fuera a muchos aliados en mitad de la batalla en la que finalmente fue capturada Juana de Arco., capitán de la ciudad, a tomar la dura decisión de cerrar las puertas del recinto amurallado en un último intento por proteger la villa. Afuera quedaban muchos soldados, y entre ellos la muchacha del estandarte. Varios hombres fueron necesarios para conseguir alcanzar a la doncella y hacerla caer de su caballo. Tras un último forcejeo, los borgoñeses consiguieron tirar al barro el estímulo que había conseguido que Francia hubiera llegado hasta donde estaba. Habían cumplido el principal objetivo de su enfrentamiento contra los franceses. Juana de Arco había sido capturada.

En el norte de Francia, en la ciudad bajo dominio inglés de Ruan, tuvo lugar el juicio y ejecución de la Doncella de Orleans. Tras su captura, Juana fue entregada a los ingleses y encerrada en una de las torres del castillo de Felipe II de Francia Felipe II de FranciaFelipe II de Francia (Gonesse, 21 de agosto de 1165 - Mantes-la-Jolie, 14 de julio de 1223) Rey de Francia. Séptimo de la dinastía de los Capetos. Se trata de uno de los monarcas franceses más importantes de la Edad Media, debido a sus importantes conquistas y a su modificación de la gestión del poder, asegurándolo en la cumbre real, desvinculándolo de los señores feudales., que posteriormente recibiría su nombre. Decididos a acabar definitivamente con la figura que tanto había perjudicado sus planes, iniciaron un exhaustivo proceso dirigido por el arzobispo de Beauvais, Pierre Cauchon Pierre CauchonPierre Cauchon (Reims, 1371 - Ruan, 18 de diciembre de 1442) Arzobispo de Beauvais. Fue un ferviente partidario de la causa inglesa y borgoñesa durante los últimos conflictos de la Guerra de los Cien Años. Destacó como principal propiciador del juicio y condena a muerte de Juana de Arco. Cuentan las leyendas que era tan odiado por el pueblo, que su cuerpo fue desenterrado tras su muerte y arrojado a un estercolero., destinado a definir acusaciones lo suficientemente graves como para poder condenar a muerte a la muchacha. Así, durante el juicio, que comenzó el 21 de febrero y se alargó hasta el 23 de mayo de 1431, Juana de Arco fue acusada de casi setenta cargos entre los que se encontraban aquellos que la llevarían a la hoguera: apostasía, blasfemia, herejía e invención de voces divinas, que llegaron a considerar que, en todo caso, debían tener un origen demoníaco. El día 30 de mayo de 1431, Juana de Arco moría intoxicada por el monóxido de carbono del humo de las llamas que posteriormente abrasarían su cuerpo, como muy estrictamente comprobarían después sus verdugos, asegurándose de que habían quemado, definitivamente, a esa chica conocida como la Pucelle.

Juana de Arco en el arte

Una figura tan apasionante como la de la Doncella de Orleans, Juana de Arco, ha inspirado numerosas obras de arte a lo largo de toda la Historia. Este es un simple repaso rápido a las distintas facetas artísticas en las que la épica historia de la Pucelle es protagonista.

Pintura


En el ámbito de la pintura se encuentran la inmensa mayoría de referencias a la persona de Juana de Arco, pues a lo largo de toda la Historia en los lienzos se han representado los pasajes de la vida de la santa, desde los primeros grabados del siglo XV a los hermosos cuadros más recientes como la obra Jeanne d’Arc au sacre du roi Charles VII, del autor Dominique Ingres, del año 1854; o La Libération d’Orléans, de Jules Eugène Lenepveu, de 1889.

Pintura. Dominique IngresPintura. Jules Eugène Lenepveu

Literatura


En cuanto a la literatura, son innumerables las líneas que la vida de la Pucelle ha inspirado. Magníficos autores han escrito sobre ella, como el propio Voltaire, con su obra La Pucelle d’Orléans, de 1762; o Mark Twain, con Personal Recollections of Joan of Arc, de 1896, quien siempre aseguró que Juana de Arco era considerada por él como la mujer mas importante que la Humanidad había visto.

Escultura


En el mundo de la escultura, destaca la estatua de Emmanuel Frémiet de 1874, una figura ecuestre de bronce, totalmente dorada, que casi logra cegar en los más soleados días a los muchos visitantes que acuden hasta la Plaza de las Pirámides de París, donde está situada convertida casi en una meta del peregrinaje relacionado con Santa Juana de Arco. Otra efigie que se alza en el centro de una plaza, la de Martroi, en Jargeau, sería la elaborada, también en bronce, por el escultor Alfred-Désiré Lanson en 1895, quien optó por representar a la muchacha llevándose la mano a la cabeza, simbolizando el episodio de su fuerte golpe en batalla, mostrándola acompañada por su inseparable estandarte.

Escultura. Alfred-Désiré LansonEscultura. Emmanuel Frémiet

Cine


El séptimo arte también está repleto de obras basadas en la vida de Juana. El cine nos ha dejado películas sobre la Pucelle a lo largo de toda la Historia. Habría que señalar La Passion de Jeann d’Arc, película muda dirigida por Carl Theodor Dreyer en 1928, ya que la actuación de su protagonista, Maria Falconetti, es considerada por muchos como una de las mejores de la Historia del cine. Más conocida, y haciendo gala de una técnica mucho más moderna que permite un resultado muy espectacular, estaría The Messenger: The Story of Joan Of Arc, de Luc Besson, quien en 1999 reunió a un admirable reparto con Milla Jóvovich en el papel de Juana.

Cine. Milla JovóvichCine. Maria Falconetti

 

Música


Incluso a través de la música se nos presenta a este importante personaje. Giuseppe Verdi compuso en 1845 la ópera Giovanna d’Arco, representando la vida de la dama, y el gran Arthur Honneger nos regaló en 1935 un oratorio dramático bellísimo, titulado Jeanne d’Arc aun bûcher, centrado en su juicio y ejecución.

Fuentes Históricas Primarias

Memorias y diarios personales

Correspondencia / Documentación

Inscripciones de la época

Obras artísticas

Fuentes Históricas Secundarias

Bibliografía

  • Régine PERNOUD, “Joan Of Arc: Her Story”, Editorial St. Martin S Press, Inglaterra, 1999.
  • George DUBY, “Los procesos de Juana de Arco”, Editorial Universidad de Granada, España, 2006.
  • Antonieta LIAÑO, “Vida de Juana de Arco”, Editorial Eila, España, 2010.